Análisis sobre la CRÍTICA DEL PROGRAMA DE GOTHA de Carlos Marx
En el marco
del Congreso de Gotha, celebrado del 22 al 27 de mayo de 1875 y en el que
confluyeron las corrientes del movimiento obrero alemán: el Partido Obrero
Socialdemócrata (los eisenachianos), dirigido por A. Bebel y G. Liebknecht, y
la lassalleana asociación General de Obreros Alemanes.
En
dicho Congreso se aprovechó para dejar por escrito en el documento final
algunas imprecisiones y afirmaciones ambiguas que Marx en su crítica ataca con una crítica frontal
ya que previó el daño que podría llegar a hacerle con este discurso al
movimiento obrero y al socialismo mismo en caso de, como se sugiere en el Documento
de Gotha, transarse con la burguesía.
I Parte.-
1. "El
trabajo es la fuente de toda riqueza y de toda cultura, y como el trabajo útil
sólo es posible dentro de la sociedad y a través de ella, el fruto íntegro del
trabajo pertenece por igual derecho a todos los miembros de la sociedad".
2. "En
la sociedad actual, los medios de trabajo son monopolio de la clase
capitalista; el estado de dependencia de la clase obrera que de esto se deriva
es la causa de la miseria y de la esclavitud en todas sus formas".
3. "La
emancipación del trabajo exige que los medios de trabajo se eleven a patrimonio
común de la sociedad y que todo el trabajo sea regulado colectivamente, con un
reparto equitativo del fruto del trabajo".
4. "La
emancipación del trabajo tiene que ser obra de la clase obrera, frente a la cual
todas las demás clases no forman más que una masa reaccionaria".
5. "La
clase obrera procura su emancipación, en primer término, dentro del marco del
Estado nacional de hoy, consciente de que el resultado necesario de sus
aspiraciones, comunes a los obreros de todos los países civilizados, será la
fraternización internacional de los pueblos".
II Parte.-
En
este capítulo se enfoca la crítica a la "ley de bronce del salario" de
Lassalle e incluso habla de lo poco original del término. “El salario no es lo
que parece ser, es decir, el valor, o el precio del trabajo, sino sólo una
forma disfrazada del valor, o del precio de la fuerza de trabajo”.
III Parte.-
Aquí
critica las formas semánticas empleadas en el documento de Gotha para hacer
referencia al modo en que se aborda la lucha de clases y se le califica de “el
problema social” para dar paso a un entreverado relacionado con la “solución” y
que esta tiene que ver con frases engañosas tales como "la ayuda del
Estado" y "pueblo trabajador".
IV Parte.-
Finalmente
cierra con algunas precisiones conceptuales sobre el punto anterior y su
ausencia en los criterios del Partido Obrero Alemán.
Hasta
este punto hemos visto la estructura de la Crítica realizada por Marx en 1875 y
el presente análisis a partir de ahora gira en torno a la situación actual
venezolana, que se plantea como socialista y, que se ve afectada por fórmulas
semejantes a las generadoras de esta crítica marxista. De tal manera que se
puede tener un discurso orientado al socialismo mientras que paralelamente las
acciones y los valores son orientados al beneficio de la burguesía o más grave
aún, como pareciera ser nuestra realidad, de una burguesía mimetizada dentro del
socialismo y que como podría esperarse abona un terreno ganancioso para sí en
perjuicio del proletariado y hasta, con gran insolencia, llegar al desparpajo
de fabricar nuevos burgueses que sirven de peones para castigar a dicho
proletariado y hasta a la sociedad por completo.
Hablar
de la tierra y de los terratenientes, en un discurso socialista como el
nuestro, llegando incluso a expropiarse importantes cantidades de tierras bajo
la bandera de la “independencia alimentaria” mientras que paralelamente y por
debajo de la mesa se importa todo lo que se consume debido a la improductividad
de esas mismas tierras es por si misma una fábrica de saboteadores que tienen
por objetivo lograr la no productividad de ellas y forjar el fracaso agrícola
(por solo nombrar uno) incluso bajo la dirección del mismo campesino quien
prefiere cobrar mucho más por esta aberración sin tener que trabajar la tierra.
Recordemos el caso de Helados Copelia, fabrica inaugurada por el Presidente
Chávez y la cual a los pocos meses en una visita sorpresa de él mismo se
detectó su paralización por falta –conveniente por demás- de una pieza en una
de sus maquinarias pero con empleados que cobraban un salario injustificado.
Otro
aspecto criticado es la distribución y el cómo se orienta a hacer creer que el
socialismo gira principalmente en torno a la distribución de los bienes. A este
respecto debemos revisar nuestros modelos de producción y de distribución.
Dónde están hoy las riquezas venezolanas dieciocho años luego de una propuesta
socialista que no ha cuajado. Dónde se encuentran los apartamentos de la Gran
Misión Vivienda o los carros de la Misión Transporte o las líneas blancas
chinas, dónde y a quién se distribuyen los altos cargos gubernamentales e
incluso los alimentos. Algún purista me diría que no puede tratarse solo de lo
material, sin embargo la propuesta y la
materialización de ella la hace El Estado y la reparte desproporcionadamente a
la generación y producción de la fuerza laboral. Un ejemplo de primera seriamos
los docentes, quienes “producimos” a los nuevos ciudadanos pero a quienes se
les desganan con sueldos indignos discutidos engañosamente por el
Estado-patrono y sindicatos mañosos dispuestos a dejarse comprar de la manera
más capitalista por el patrono que se presta a ello.
De
modo tal que en tan solo dos ejemplos podemos ver como se puede manejar un
discurso bastante divorciado de una realidad dañina. Carlos Marx se anticipa a
estos portadores y transmisores de enfermedades sociales con lo que los venezolanos llamaríamos
un parao radical que erradique la enfermedad
antes de contraerse.
FRANCISCO J. LÓPEZ R.
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