domingo, 24 de febrero de 2019

¿Qué es lo virtual?

En construcción...

EL ALEPH

EL ALEPH



            La pretensión quimérica de la existencia de un Aleph tal y como lo muestra Borges en su cuento pierde su toque de fantasía dando paso a una posibilidad real, la existencia de ese pequeño espacio donde confluyen todas las realidades (y virtualidades) de todos los tiempos se concreta en, por ejemplo, el internet. En un teléfono inteligente, en una tableta, en una laptop, en un computador personal. Probablemente Jorge Luis Borges lo experimentó en su tiempo con la creación de otro invento de similares proporciones y alcances para la época como lo fue la televisión o como desde muchos siglos antes lo ha sido la literatura.
            
       Otrora hubiera sido impensable que Matt Reimer tuviera las posibilidades de recurrir a este Aleph para indagar y aprender el uso de los códigos y procedimientos tecnológicos necesarios para hacer trabajar automáticamente y a distancia su tractor en la cosecha de su granja. Parafraseando a Pierre Levy el cambio orgánico de un cuerpo global permite que la piel del campesino, del granjero fuera sustituida por la del científico en un trasplante posible gracias a la virtualización de la memoria.
         
   El escalón 19, en donde se encuentra la puerta al microcosmo, se populariza y hace omnipresente hoy día en la cotidianidad o, porque no, desde  la rutina. El derrumbamiento o, mejor dicho, la demolición del inmueble de la calle Garay se torna, por ahora, en modificaciones y reconstrucciones que modifican y consolidan al Aleph moderno y robustecen los ingresos al internet, las imágenes más nítidas, los anchos de bandas más amplios, las comunicaciones más efectivas y la información cada vez mayor.
       
     ¿Qué marca la diferencia entre un escritor, como Carlos Argentino Daneri, visto con desdén y a todas luces  reprochable y un ganador de premios nobel? seguramente lo es el acceso a ese mismo Aleph pero también la manera en que se asume y se valora tenerlo. La valoración al hecho de su presencia y la necesidad de aprovecharlo al máximo en lo que se hace, después de todo no es poca cosa tener la posibilidad de acceder a todos los tiempos, al lugar en donde se inmortaliza a las personas. Luego de un encuentro de tal magnitud queda la opción de crecer como Argentino en contraposición de la Borges que opta por tomar venganza por una experiencia invaluable.

            En la transformación obligatoria de Borges luego de su encuentro, él teme que ya nada le sea desconocido y esto representa un peligro para la historia de vida del ser humano y de la humanidad. Conocerlo todo representaría no descubrir nada más. Por fortuna tenemos siempre a la naturaleza y cuando se cree conocerlo todo se puede volver a ella y comenzar nuevamente a descubrirse. El concepto de "biomímesis" propuesto en este siglo lo corrobora y en pleno albor del siglo XXI es toda una novedad descubrir de las abejas como hacer paneles solares realmente efectivos, o turbinas eólicas de las aletas de ballenas, ingeniería de la ventilación de las termitas, ahorro del agua del Escarabajo de Namibia, pegamentos efectivos de los mejillones o materiales antibacterales de los tiburones.

            Queda al descubierto de alguna manera en este artículo que el Aleph  no es un espacio estático sino más bien dinámico y evolutivo que si bien puedo ser en algún momento la radio o la televisión hoy día podría ser el internet, la pregunta obvia es sobre la próxima mutación del internet en un mundo en el que hasta las computadoras como las conocemos parecen ser desplazadas por instrumentos más prácticos y pequeños con mayores capacidades pero sea cuál sea la respuesta debe quedar siempre es perspectiva la importancia de los Argentinos, de los Borges, es decir del hombre que crea, percibe y vive al Aleph y le da el uso para los fines de su conveniencia. No hay Aleph, no hay tecnología sin el hombre al centro como el protagonista de la humanidad que gesto cada momento, cada lugar, cada situación, la suma de todo esto nos dará no solo lo virtual sino también lo posible parafraseando a Pierre Levy..



Por: FRANCISCO JAVIER LÓPEZ RIVAS

“Nosotros, los seres humanos, nunca pensamos solos ni sin la ayuda
de herramientas. Las instituciones, las lenguas, los sistemas de signos,
las técnicas de comunicación, de representación y de grabación
informan en profundidad a nuestras actividades cognitivas: toda una
sociedad cosmopolita piensa en nosotros. Por este motivo, a pesar
de la permanencia de las estructuras neuronales de  base, el pensamiento es extremadamente histórico, fechado y localizado, no sola-mente en su propósito, sino también en sus procedimientos y modos
de funcionamiento”.
Pierre Lévy



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